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La cisterna del Vall en Alcanar

Situada en la calle Generalitat (antiguamente calle del Valle) esquina con el pasaje Español, bajo el edificio del Ayuntamiento viejo, del que hacía de cimientos, está la cisterna que se ha convenido en denominar Cisterna del Vall. Hoy en día, y derruido aquel ayuntamiento, forma parte de la singular plaza que se construye en levantar el nuevo consistorio. Se trata de un gran espacio rectangular de unos 35 m de largo por unos 6 m de ancho y unos 7 m de altura. Los muros, muy lisos, son hechos de grandes sillares muy bien recortados y rejuntados, cuyas dimensiones se reducen a medida que alcanzan más altura. La cubierta es de bóveda rebajada, hecha de rocalla rebozada y reforzada por seis arcos torales, también de cantería, que la dividen en siete tramos. Los arcos torales apoyan en el mismo muro, de modo que el arco queda retranqueado respecto de éste. El pavimento se enlosó a conciencia.

En la parte superior del muro paralelo al pasaje Español, está la entrada del agua, la cual se extraía por dos brocales situados en el arranque de la bóveda, en cada extremo de la misma, por el lado del calle de la Generalitat, se trata de pequeñas aberturas, ligeramente curvadas siguiendo la forma de la bóveda, enmarcadas por un arco muy rebajado de cantería y antepecho del mismo material, donde se ven las señales de la erosión producida por las cuerdas de extraer.

En el pavimento, bajo cada brocal, hay un sector más profundo donde se almacenaba el agua, cuando había poca, para facilitar su extracción.

Si bien la cisterna propiamente dicha queda por debajo del nivel de la calle, el sector correspondiente a la vuelta queda por encima de éste y forma la base sobre la que se asentaba el Ayuntamiento, bastante más elevado que la calle (para acceder había que subir escaleras).

Nada sabemos del momento en que: fue construida esta cisterna ni de quien la hizo construir. La tradicional escasez de agua superficial de Alcanar, debió ser el detonante.

Todo el sector de huerta del término municipal, los llamados prados (el sector más plano entre la N- 340 y el mar), donde hay básicamente campos de naranjos, es regado desde tiempo inmemorial por el agua del subsuelo que se extrae por el sistema de las norias. En el sector más interior del término el nivel del agua del subsuelo era mucho más profundo (actualmente se han hecho pozos colectivos para sistemas modernos) y no se podía extraer. El núcleo de Alcanar y las tierras de secano se nutrían del agua del río Sénia, que llegaba al pueblo por una acequia procedente del molino de les Canals (ya dentro del término de Ulldecona). En el transcurso de la historia, hay documentados numerosos pleitos entre Ulldecona y Alcanar y también con Vinaroz sobre la jurisdicción y el reparto de las aguas del río.

Parece, pues, evidente que esta cisterna fue construida para recoger el agua que, procedente del río Sénia, correspondía a Alcanar y que era, sin duda, una cisterna pública. El hecho de que, en época posterior a su construcción, sirviera de cimientos para construir sobre ella el Ayuntamiento, pone de manifiesto que los terrenos donde se había hecho la cisterna eran del municipio.

¿Cuándo se construyó esta cisterna? Por ahora, no conocemos ningún documento que hable de ello. La única referencia que nos ha llegado de una cisterna aparece en un testamento de 1626 en que se lega " un vergel... el cual está en el muro de la presente villa la cual afronta con la cisterna...”, así nos lo apunta el Alcanar Agustí Bel. El estado de esta cisterna parece que corresponde exactamente al de la cisterna que ha llegado a nuestros días. El hecho de designar como " la cisterna " hace pensar que era la más importante, la de todos, o quizás la única que había en ese momento. Posteriormente aparecerán una serie más en la misma calle: la de la Plaza del Moreno donde hasta los años 90 había una gasolinera, la de Gisbert, la del edificio de la Caja y la de los O’Connor.

Los alcanarenses construyeron esta cisterna aprovechando el desnivel que había en el valle o foso exterior a las murallas de Alcanar. Próximas a esta cisterna y en dirección oeste, hay otras de dimensiones y calidad, pero, muy inferiores.

Fuera del pueblo, recientemente en 2009 se descubrió otra justo a la orilla del río Sénia, fuera del pueblo. De dimensiones inferiores a la del Valle, la cisterna se sitúa al inicio del desdoblamiento hacia Alcanar de la acequia madre. Esta acequia, que bajaba de Ulldecona, conducía y repartía el agua de riego para los agricultores de la zona, por lo que también alimentaba las demás cisternas del casco urbano. No sabemos mucho más, de esta cisterna, pero parece ser de construcción más tardía. Las inscripciones interiores y las marcas del fabricante de las losas que forman el pavimento seguramente nos ayudarán a poder documentarla.

La fecha de la Cisterna del Valle de 1626 corresponde a un momento de esplendor de Alcanar , que se refleja en el aspecto constructivo : se está haciendo o terminando una nueva iglesia parroquial para la villa y se está construyendo el sector más antiguo de la ermita del Remei ( nos habla un documento del mismo año 1626) , al norte del núcleo ; dentro de la misma población , en la calle del Càlig , encontramos un portal todo de piedra que tiene el dintel con moldura conopial y la fecha 1619. Curiosamente, en las Casas de Alcanar, al sector que suponemos más antiguo, hay un portal adintelado con la misma fecha.

Las características constructivas de la cisterna corresponden a una edificación de gran calidad, que en Alcanar sólo se puede equiparar a la fábrica renacentista de la iglesia parroquial de San Miguel. Sin embargo, la cisterna no presenta rasgos estilísticos que permitan enmarcar dentro de un estilo concreto. Sólo la bóveda rebajada y el cuidadoso trabajo de la piedra, unido a lo que pensamos que era un momento de apogeo de la villa, permiten situarla en torno al año 1600.