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La Séquia mare d'Alcanar

La acequia Madre de Alcanar es una canalización de agua a cielo abierto excavada en el suelo y actualmente rehabilitada con hormigón en el primer tramo, desde el partidor de aguas ubicado en la Sénia, hasta la hoya de Ulldecona. Bordeando el río Sénia, el segundo tramo descendía hasta Alcanar y hasta Sòl de Riu, al molino de Lluco. Antiguamente tenía todos los usos: doméstico, regadío, ganadero e industrial —dar energía a los diversos molinos y artilugios hidráulicos que se encontraban a su paso. En Alcanar, la proliferación de pozos de regadío en el siglo XX hizo que se abandonara el uso y, poco a poco, fuera desapareciendo el trazado de la acequia, engullido por la vegetación o por las transformaciones de las fincas por donde pasaba y que durante tantos de años había regado.

La acequia Madre formaba parte de la red hidráulica del río Sénia que, además, la componían el mismo río, las “peceras” y los molinos. Esta red respondía al poco caudal del río; caudal que se empieza a regular (documentalmente) a partir del siglo XIV y que perdurará hasta bien entrado el siglo XX. Probablemente pero, se trata de una reestructuración de un sistema hidráulico de época andalusina y/o anterior. Durante la Edad Media se regula un aprovechamiento del agua del río que obligará a los beneficiarios (La Sénia, Rossell, Ulldecona, Alcanar y Vinaroz) a utilizarla para después devolverla al río. Así pues, no son pocos los conflictos documentados entre poblaciones por no respetar el uso establecido de sistema cerrado.

La acequia Madre de Alcanar comenzaba la partida de les Canals, donde estaba el antiguo Molino que llevaba el mismo nombre. Allí se desviaba hacia Vinaroz o hacia Alcanar. Paralelo al río se desviaba en el cruce del camino de les Planes hacia el pueblo. En el mismo cruce había una cisterna para almacenar agua en caso de sequía, para poder sacar agua. Ésta, la cisterna del Riu, de la que no sabemos la datación, parece ser posterior a la acequia.

Un poco más allá, donde se cruzan los dos caminos de les Planes estaba el Pont de l’Anell, que servía para salvar la misma acequia.

Entra en el pueblo en busca de la calle Almenara (este término en árabe significa «acequia», de ahí que el origen de la infraestructura hídrica de la que hablamos sea anterior a la Edad Media). Según el tramo, la acequia era de piedra y recubierta en forma de bóveda, seguramente para evitar accidentes, y en algunos puntos pasaba por debajo de las casas… Mientras corría por el pueblo el agua era aprovechada por: dos molinos hidráulicos del núcleo del pueblo , el molino de Peret del Vell y el molino de Teresa la Molinera; el Poador, especie de balsa donde las mujeres iban a lavar o llenar cántaros de agua y donde, además del agua de la acequia, confluían las aguas de lluvia que bajaban por la Rasa (vieja franja excavada en el terreno en pendiente a partir del camino del Cementerio para detener el arrastre de tierra por las aguas y lluvia y retener parte de estas ) desde el Camí Ample (el antiguo cementerio) y desde la Calle del Remei; para las cisternas almacenadoras, la del Valle y las que hay contiguas hasta la plaza del Moreno, por unos grifos para que la gente pudiera recoger y por unos lavaderos que se situaban en la calle Rentadors (lavaderos). Cabe decir que el pueblo se habla de la existencia de más cisternas pero de momento no se tiene mucha información.

Al salir del municipio el agua se canalizaba de nuevo en dirección al río Sénia bordeando el camino Viejo de Vinaroz, por los Campets; y por otra que iba por la actual carretera de Sòl de Riu. Una vez en el río, se volvía a canalizar por la acequia del Molino del Lluco. A partir de una pecera se conducía a este molino donde se aprovechaba y se devolvía al río. Las peceras eran paradas artificiales para desviar el agua del curso del río hacia las acequias.

Cabe decir que la descripción hecha se corresponde con el ramal principal de la acequia ya que, además había una amplia red de canalizaciones secundarias que se encargaban de repartir el agua por las diferentes partes de las zonas de regadío.

Hoy en día quedan pocos vestigios de la acequia Madre de Alcanar pero todavía se puede intentar seguir el trazado y encontrar algún que otro tramo, incluso dentro del mismo núcleo urbano.

Para una información muy bien detallada sobre la acequia madre de Alcanar consultad la importantísima comunicación de Helena Fibla, Toni Forcadell, Jordi Arasa y Ivón Michavila , presentada en diciembre de 2000 en el II Congreso de Historia de Alcanar; o en este sitio de Ulldecona .